Combina plafones difusos, apliques suaves y lámparas de lectura direccionables. Al superponer haces, desaparecen sombras incómodas y se modela el volumen. La sensación es cinematográfica, ideal para cenas tranquilas o primeras horas del día, cuando aún se escucha el hervor del café.
Entre 2700K y 3000K suele hallarse un punto sereno, pero más importante es la consistencia entre fuentes. Revisa índices de reproducción cromática altos para honrar materiales. Una bombilla inadecuada puede arruinar vetas, pieles y alimentos que merecen mostrarse honestos y apetecibles.
Instala reguladores silenciosos, escenas programables y sensores discretos. La casa aprende tus ritmos y responde suavemente, evitando excesos. Controla desde el móvil sin llenar paredes de teclas. El resultado es fluido, intuitivo, y casi invisible para visitas y para ti mismo.
All Rights Reserved.